sábado, 9 de febrero de 2008

¿Por qué tuve que volver?

¿Porqué tuve que volver ?

Nací en una primavera,
Mi madre, la araucanía, un día, me dejó ir.
Me voy feliz madre mía, Soy joven quiero vivir.
Ella colocó en mi frente un sello, la Santa Cruz.
Y sobre mis hombros puso Chamal de avellanos tiernos,
entrelazados de helechos.
En mis cabellos diademas, de luciérnagas brillantes.
Mis pies calzaron sandalias de musgos, cordón de pita.
De mis orejas colgaban zarcillos, rojos copihues,
en mi pecho, un collar de medias lunas plateadas.
Llegué a la tierra de Maule, fuí fecunda en este valle.
Amé la altura del álamo y creí en sus ojos pardos.
Coloqué en mi regazo los frutos de un nuevo valle,
uvas negras, ambarinas, Del amor de mis amores…
Un día volví a ver, A mi madre araucanía, al llegar ella me dijo:
¡Déjame como tributo dame tus preciados frutos!
Entrégame a la princesa, Después al hada madrina- Y se quedó la princesa. Se enamoró de mi madre, de su verdor de su gente,
sus volcanes y sus ríos.
Hoy tiene rondas de niños y juega a ser mamá,
sin tener leche amamanta al pequeño nachito y al diminuto Jesús.

Sexagenaria 2004

Sexagenaria, 2004

60 amaneceres de infancia a la adultez
con todos sus misterios,
60 mediodías, luminosos confiados
60 atardeceres cansados y nostálgicos,
60 amores de mi propia sangre,
60 desvaríos preñados de locuras,
60 olvidos y seguir perdonando,
60 primaveras mimosas y coquetas,
60 veranos de campos y de mar,
60 otoños pisando la hojarasca,
60 inviernos de lluvia y vendaval,
60 aromas de jardines y frutas,
60 recuerdos amargos y risueños,
60 amantes, efímeros, abstractos,
60 rencores en el subconsciente,
60 desengaños triste, indiferente,
60 ilusiones confiadas de anhelos,
60 miradas profundas o violentas,
60 abrazos de llegadas o partidas,
60 emociones fuertes o amainadas,
60 dolencias continuas o pasajeras,
60 años de andar por este mundo,
¿Cuántas estaciones llevaré recorrida
cuando salga la parca, para cortar mi vuelo?
Para doblar el lienzo, que puse en el atril,
Donde pinté en patina,
Los 60 pasajes que llevo caminando.

¿Quién fuí Señor el día de tu pasión?

¿Quién fuí Señor el día de tu pasión?

Fui acaso la Magdalena,
Que perdonas los pecados,
La que te lava los pies
Con lagrima que derrama,
Oh talvez fui la Verónica,
Que enjugó tu rostro amado.
Oh quizás fui el longuino
Que atravezó tu costado.
Oh la corona de espina
Que en tu frente colocaron,
Oh la cruz, el instrumento
Que sirvió a tu tormento,
Oh, yo fui la mano,
que te clavó en el madero.
Yo fui la nada Señor
La que no es conmovió,
te vio morir en la cruz ni una mano levantó.
Y de la nada Señor Yo te pido mil perdón.

Marzo 2005.

Vida

Vida

Vida eterna y vulnerable,
Vida triste y solitaria
Que impone al mortal hazañas
Holocaustos y proezas.
¡Bella vida! Te contemplo
en el desierto florido
en el norte de mi Chile.
Vida sueles ser fría y amarga
Cibernética del tiempo,
Ecuaciones de mis dudas
Compac-Dic del momento.
Terroríficas visiones,
Cual atronador Huston
Cenizas, nieblas amargas
Cubriendo mi Chile Chico.
Vida, tienes de todo,
Alegrías, amarguras,
Ilusión y fantasía
Un teatro universal
Donde lloro, donde río,
Donde amo, donde odio,
Donde olvido, donde muero,
Donde yaceré por fin
En blando muelle de incienso,
¡Vida yo si de verdad te he amado!.

Seguiré soñando en los octubres

Seguiré soñando en los octubres

He soñado contigo, en octubre,
cuando amaina la lluvia y vuelven al hogar las golondrinas.
Se adueñan del cielo blancas nubes,
las flores de cerezo se destacan,
en el fondo gris de algunos días.
En mis sueños estás, esplendoroso.
Radiante de amor, transfigurado,
trayendo paz al corazón,
que gime y reza a Tí, Jesús del alma mía.
Te seguiré soñando en los octubres,
dejando atrás a los inviernos de humanas frialdades.

Guardaré luciérnagas para los inviernos

Guardaré luciérnagas para los inviernos

Madre, ya que no puedo bajarte las estrellas,
las tendré para tí los próximos inviernos,
danzarán las lucecitas tiernas de las noches de estíos.
Cuando en mi lejana infancia,
esperábamos con ansias que llegara la noche
seguíamos las rondas de las luces de ensueño.
Desde ahora tendrás en todos los inviernos,
las silentes luciérnagas de las noches del sur


Enero 2008

Homenaje a la maestra del Liceo nocturno

Homenaje a la maestra
del Liceo nocturno


Eres la maestra de la escuela mía,
Y Dios te ha ungido de virtud tremenda,
Robas a la noche, tu propio descanso
Para regalar de cultura plena,
Para aquel alumno que espera saber.

Nada te amilana, ni el frío ni el viento,
Y la densa niebla esconde tu pena,
La prisa te apremia “Tengo que enseñar”
Cambias la enseñanza, por calor de hogar,
Dejas en su cama al hijo que amas
Para dirigirte al aula a enseñar.

Pon en lo que enseñas, la clara verdad,
Y nos das tu nombre como blanca flama,
Dentro de las mentes, de tus educando
Que admiran tu esfuerzo, por dejar de
Lado, tu tiempo, tu hogar.

Eres la maestra, la del bello nombre,
Que llevo prendida en mi corazón,
También eres hija, esposa y mamá
Eres la ternura y celebridad.

Arbol Amigo

Arbol Amigo

Mientras mas frío y lluvioso,
Desnudo está a la intemperie,
El que era un árbol frondoso,
Mas se parece a un mendigo.

El fuerte viento se rie
Después de peinar sus hojas
Que en el verano pasado
Sirvió de casa al jilguero,

Ya no le queda vestido
Al árbol que hojas tenía.
¡ cuanto frío a de sentir
este señor del olimpo ¡

Que viste verdes laureles
Al llegar la Primavera
Y vuelve ser de nuevo el nido
De quién lo quiera habitar.

Pobrecito Árbol desnudo,
Que te acaricia la escarcha,
Y el granizo te apedrea,
Y la lluvia te bautiza,

No quieres que yo te corte
Para hacer una fogata
Y calentarme los huesos
Y se acabe tu tormento.

Oh mejor seas mi urna
Donde repose algún dia
Y seas mi compañero
Para poder conversar.

Y contarte yo mis penas
Y llegar hasta tu alma
Árbol de plomos harapos
Se tú , mi amigo sincero,
De aquí a la eternidad.

Juanita, Otoño
Mayo 2005.

Amado Hualle Moreno

Amado hualle moreno

Como siempre, subía a la campiña,
A encontrarme contigo en el camino,
Tus ramas como brazos me abrazaban,
Y en tu pecho de fibras yo jugaba,
Con el vellón de musguitos suaves.

Tu copa inclinabas, y en mi oido
Decías las mas bellas y armoniosas
Palabras, y vi la belleza de tu altura,
Con un manto, cubierto por estrellas.

Mi mano, busca tu frente
Para enredarme en tu pelo,
Las ondas de tu melena,

Humedecida en rocío,
Tus labios, digueñes tiernos,
Un beso estampó en mi boca.

Un tiempo dejé de ir,
A la cita en mi campiña,
Y al llegar solo encontré,
Escombro, escozor y humo,

Doblé mi cuerpo temblando
Y un puñado de cenizas,
Lancé al aire llorando.
Ardió el bosque por completo
Y en el pereció mi hualle.

Lenguas de fuego cegaron,
La verde y bella campiña.
Solo quedo tu recuerdo,
Agazapado en mi pecho.

¡Como quisiera olvidarte!
Si mi alma huele a cenizas,
Mi amado hualle moreno.

El rocío y la tierra

El rocío y la tierra

Yo vi como caía
El rocío en la tierra,
Y sentí como amaba
Su seca alma de arcilla.
Asistí a aquella fiesta
Que se torna infinita.

Rocío es el orfebre
Y la tierra su amante,
Engarza en sus entrañas
Las perlas cristalinas,
Que cultiva su alma.

Y su faz resplandece
De besos y caricias
De nieblas opalinas,
Este amor es abstracto
Y también imposible.


El rocío es el tiempo
La tierra…la edad ida.

Bendito Dios

BENDITO DIOS

Calle de recuerdos,
presente de lluvias
que opaca el paisaje,
es invierno
y gris se torna mi verso.
Los dos caminamos
y un bello arcoiris
nos detiene el paso
y estiro mis manos
y busco con ansia
entre los colores
de la bella alianza,
los dones del cielo
que puso el Señor.

Saqué pedacitos de
morado y rojo,
azul, amarillo,
naranjo furioso,
y armé una diadema
para mis recuerdos.

Tú y yo, juntos,
nos cubre su halo,
y el alma se goza de
este bello encuentro,
a los tantos años,
de caminar juntos
una hermosa alianza
nos cubre al pasar,
y digo:
¡bendita lluvia silenciosa!,
¡bendita la calle
de muchos recuerdos!,
¡bendita la vida!
¡y bendito Dios!.


Lastarria, julio de 2006

Es toda una ceremonia

Es toda una ceremonia

A él le gusta encontrar
la casita temperada,
que al entrar salga el aroma
de la comida caliente,
puede ser una cazuela
con olores a tomillo
unas hojitas de albahacas
y una pizca de merquén.

Quiere la mesa servida,
como si fuera una fiesta,
que la cazuela olorosa
se espolvoree en cilantro,
y el calor de la familia
que nos gusta a toda edad.

El tal vez quiere volver
a la edad de la niñez
donde mamá lo esperaba
con su plato preferido,
y sabía que al entrar
destaparia la olla,
"deja eso intrucete,
no te vallas a quemar".

Muchas veces he pensado,
que pasamos a ser las madres,
y confunden el cariño
que le dan sus compañeras.

Es para mi un homenaje
hacer esta ceremonia
cuando él regresa a almorzar.

Yo lo quiero

Yo lo quiero

yo lo quisiera callado
y lo quiero comprensivo,
quiero su tono pausado
y quiero su porte altivo.

Quiero que nunca me mire
como si fuera una extraña,
si llevamos tanto tiempo
yo quiero entrar en su alma.

Yo quiero verlo sonriente
y quiero verlo amoroso,
quiero que todos los dias
sus caricias me despierte.

Quiero un abrazo un beso,
yo quiero sentirme dueña
del otoño y primavera.

Quiero que los dos llegemos
a aquel parque silencioso
y dormir el sueño eterno
fundido en estrecho abrazo.

Navidad de amor en la Araucanía

Navidad de amor en la Araucanía


Todo era mágico, el árbol de Navidad, un bello pino adornado de frutas y flores silvestres, cerezas, rojas cerezas resaltaban en el verde fondo de árbol, y uno que otro esquivo copihue engalanar con su presencia el señorío de una raza indómita, como guirnaldas, unas güiras de color amarillo, de la corteza de algún arbusto.
Todo simple, con el candor inocente de la infancia. Esa Navidad había amanecido lloviznando, lo que no es raro en mi pequeño pueblo de la Araucanía.
Mamá y papá amasaban un pan dulce, sentada en un rincón, sobre el flexible balai, observo mi alrededor plasmando todo en una película invisible, en lo más profundo de mi memoria. Ahí está la Navidad, la sagrada familia, papá y mamá y nosotros cinco de nueve hermanos, los niños chicos, que tuvieron regalos simples, como un tambor, una muñeca con carita de cartón, que vivían en una casita pobre de rústica madera obscura.
Entre mis hermanitos de 2 y 9 años, armábamos nuestro pesebre en un improvisado toldo bajo el rojizo notro, esperábamos que amainara la garuga, y en la crujiente paja de trigo, colocábamos a nuestro pequeño hermano, como el Jesucito de los niños pobres.
Papá criaba gansos y cabritos, los que arreábamos para que llegaran al pesebre. Como mi región, es de clima cambiante, de la garuga pasa a un vientecillo cálido apareciendo el sol, entonces otro regalo, las luces para nuestra mágica Navidad, las luciérnagas o candelillas
Apareciendo por doquier, como diminutos platillos voladores azules,
¡Oh dicha efímera! ¿ No pudo ser eterna?
Mi hermana menor, traía al pesebre en su pequeño canasto, un pedazo de tortilla, unos largos porotos verdes, un ramo de cilantro semillado, con una visión futurista, deseando que no faltara el pan en nuestras mesas, hoy todos dispersos, comunicándonos eso si con la tecnología actual.
Tarde ya, nos íbamos a dormir, 1, 2, 3, 4, 5, camitas, cuyo colchón estaba relleno de paja nueva de trigo, los cuales al acostarnos recogían nuestros cuerpecitos, propinándonos unos cosquillosos masajes. ¿ Cuál es el asombro?
Si Dios que se hizo niño por amor a todos, tuvo la misma camita de paja en un pesebre y también, un papá y una mamá.
Bellas Navidades transcurrieron en nuestra efímera infancia, veíamos a niños de otras casas, con triciclos, grandes muñecas rubias que daban pasitos, unos hermosos árboles con adornos brillantes y luces artificiales, encontrábamos todo hermoso, no sabíamos de diferencias sociales, nunca nos preguntábamos, porqué teníamos tan poco, porqué nuestra casa no tenía luz eléctrica
La luna nos alumbraba en nuestros juegos de niños y el arroyo que cruzaba nuestro patio nos regalaba bellas melodías, el amanecer nos despertaba un conciertos de pájaros, el tac, tac, del hacha de papá fabricando un yugo, el aroma vivo de la tortilla, recién sacada del rescoldo y el vagante café de trigo, y la voz de mamá diciendo ¡Ya hijos, a tomar desayuno! Mi madre era bella con la delicadeza de una flor.
Esas eran las Navidades, de niñitos pobres, pero ricos en amor.

Juan y Juan

JUAN Y JUAN



Se llamaban Juan, y los dos recorrieron los campos de Lastarria. Los hermanaba el amor a esta tierra, llena de dificultosa existencia, amaron la libertad en la verde soledad del paisaje y soñaron un mundo hermoso, donde ellos serían raíces de robles fuertes, en cuyas ramas cobijarían a sus hijos, los que un día emprenderían el vuelo mas allá de la cordillera, en otras tierras bañadas por el Atlántico, o al valle central donde las vides enseñorean el paisaje estival mostrando sus frutos generosos.
Juan y Juan tuvieron buenas compañeras, donosas y pacientes, siempre esperando sus llegadas del campo cargados de anécdotas, desafiando el clima, muchas veces cargando al hombro sus trabajos y los recuerdos.
El color verde del campo se impregnó en sus espíritus y sus almas se tornaron verdes derrochando amistad por donde fueran. Las puertas de sus casas se abrían al amigo, que sinceros, llegaban de visitas.
Las calles de su pueblo, supieron de sus pasos, y la llamada del altísimo llevo el eco al Lau-Lau, Y Juan se despedía de esta tierra bendita. Mientras que allá en el valle curicano, cuatro años antes, estrujando las uvas, brindó en el cáliz el ultimo adiós, siempre teniendo en un raconto los recuerdo por los caminos de San Jorge, Mantahue, Santa Rosa etc, aquel Juan fue mi padre y mi amigo.

Estoy contenta que en el cielo se encuentren los dos Juanes y tendrán el permiso del Señor de los cielos, para ver la mañana, rogarán por sus hijos, rogaran por la esposa, por la tierra que supo darles amor de madre, por las noches tranquilas con sus bellas luciérnagas, que danzan coquetitas, y después preguntan:
- ¿ Cómo me veo Juan?-
…Y los dos Juan contentos, levantarán las copas sus eternas amigas y en una letanía ellos dirán salud.



Temuco, Febrero 2005

Cruz de Mayo

Cruz de Mayo

Tengo la cruz adornada
con flores de mi jardín,
hojitas de nomeolvides
fucsia de cuatro colores
una lavanda francesa
de color azul intenso.
Quedó bonita mi cruz,
que yo siempre visto en mayo.
En homenaje a mi padre,
sigo este mismo ritual,
vestiré siempre la Cruz,
mientras me quede una flor.

Pelusita de Curicó

PELUSITA

POLVAREDA EN LA CALLE,
MORAS RENEGRECIDAS,
LINEA FERREA BORDADA
DE LOS DEDALITOS DE ORO,
EN ESTE PAISAJE VIVE
EL PELUSA DE LA CALLE.

EN LOS COCHES VICTORIA,
SUELE COLGARSE DE LADO,
NO LE IMPORTA EL LATIGAZO,
DEL TEMIDO: "HUASCA ATRÁS".
EL COCHE SE VA PERDIENDO,
POR LAS CALLES PEDREGOSA,

Y EL PELUSITA A CAÍDO
ROMPIENDOSE LAS RODILLAS,
SE VA RENGUEANDO A UNA ESQUINA,
ALLÍ LO ESPERAN SUS PARES,

AL CALLEJÓN,
CAZAREMOS LAGARTIJAS,
Y ASI, SE VAN LOS DIABLILLOS,
HACIENDO BARBARIDADES.
PELUSITA DE LA CALLE.

ALLÁ VIENE, HUASCA ATRÁS,
Y DEJA LAS LAGARTIJAS,
Y SE SUBE A LA VICTORIA,
Y POR EL AIRE LE LLEGA EL PICOR
DEL LATIGAZO,

NO SE CANSA EL PELUSITA
DE RECIBIR EL CASTIGO,
ASÍ, SON TODOS SUS DIAS,
SU VIDA ES SOLO LA CALLE

NIÑO DE LOS PIES DESCALZOS,
DEL PELO LLENO DE CONCLE,
DE LA NARIZ A SORBETE,
PASAJERO RECURRENTE
DE AQUELLOS COCHES VICTORIA

QUE ESTABAN EN VALVANERA
POR LA CORRIDA DE ALAMOS
Y EN CALLES DE CURICÓ
PELUSITA DE LA CALLE,

PELUSITA DE LA CALLE,
TU COLEGIO FUE AMBULANTE
VAGAR DE AQUÍ PARA ALLÁ.


NOVIEMBRE 2006

La Partida

La partida (4 de Diciembre 2000)

Partiste como un valiente,
Solo, frente a la muerte,
No te encontré esa mañana,
Se fue tu alma en la alborada.
Ni pena ni llanto, en una estela,
quedó tu recuerdo.
Me faltaste aquel día.
Uncí tu frente con el ave María.

“Mañana estaré muerto”- me dijiste,
en un susurro- te reprendí con calma,
“¡No! Tiene que despedirse”,
Mientras, como una flor ajada,
se deshojaba mi alma.

Miedos de Invierno

Miedos de Invierno

Inesperadamente crujió la rama del árbol, la fuerza del viento, lanzó el nido de los jilgueros.
Mamá avecilla acurrucó contra su pecho a sus dos polluelos y piándoles en sus oídos, los arrullaba, ¡No tengan miedo! Les decía, ya pasará el mal tiempo, mientras la lluvia se dejaba caer con toda su furia, El nido se desintegró, y mamá voló con sus hijitos a un alero de una casa vecina, el albergue era acogedor y pronto deshumedecieron sus mojadas plumas, un olorcillo a sopita le llegaba a sus estómagos, Mamá rogaba a Dios para que pasara la tormenta, voló hasta el muérdago y oteo el invisible horizonte, donde los rayos formaban figuras de caleidoscopios. Su tristeza se hacía infinita, su compañero no encontraría el nido y unas lágrimas se sumaron al agua de la lluvia, Papá jilguero tenía su corazón apretado por la angustia no sabía nada de su familia, estaba lejos, trabajando más allá del mar. La lluvia arreciaba y el viento y su prepotencia crispaban los nervios.
Encontró el nido deshecho nadando corriente abajo, más su pulso se aceleró y comenzó a volar como nunca lo había hecho, pasó por el jardín de aquella casa donde un pino lo rodeaban las azaleas, las lavandas y los helechos y recordó que solían jugar con sus hijos entre el Dasme y el rododendro, se posó en la gruta de la Señora y oró por su familia, entonces como una respuesta a sus ruegos miró el alero y vio a su familia,¡ Mamá, Papá llegó!.
Los polluelos se abalanzaron sobre su papá avecilla colmándolo de trinos.
Reunidos dieron gracias a Dios de estar juntos y bendijeron la casa que los cobijaba,
Mientras un olor a sopita impregnaba el alero.

Otoño 2004

Cosas de Otoño

COSAS DE OTOÑO

OTOÑO,
EN OTOÑO YO VIVO
BUSCANDO UNA QUIMERA
MIENTRAS CAEN LAS HOJAS
ESCUCHO SUS MURMULLOS
TRIZADO VEJETAL.

EN OTOÑO YO VIVO
LOS RECUERDOS SE NIEGAN
ABANDONAR MI LAR

EN OTOÑO AUN VIVO
EN PLENITUD LA VIDA
EL TIEMPO DEJA ESTELAS
DIFICIL DE OLVIDAR.



ENCUENTRO OTOÑAL

ME ENCONTRÉ EN ESTE OTOÑO
EN EL VALLE DEL MAULE
RECORRÍ YO SUS VIDES
DE FOLLAJE DORADO.

EL SOL AUN ES BUENO
DA FULGOR AL PAISAJE
AL FONDO SE DIVISA
LA MONTAÑA NEVADA

EN LAS VIDES AUN QUEDAN
PAMPANITOS DORADOS
TIENEN EN BALANCEO
DE CAMPANAS DE VIENTO.

ES DORADO EL PAISAJE,
Y CAMINAN AIROSAS
POR LAS LARGAS HILERAS
UNAS GARZAS, QUE TORPES
QUIEREN DE AQUEL FESTÍN
LAS UVAS OLVIDADAS
QUE DEJÓ EL VIÑADOR.


OTOÑO DE ENSUEÑO

EL OTOÑO ES PAISAJE
DE ENSUEÑO, AQUÍ EN EL SUR,
EL OTOÑO ES ENTRAR
EN UN MISTICO MUNDO
DONDE TODO ES SOÑAR
EL ÑIELOL SIEMPRE VERDE
NO CAMBIA DE COLOR,
LA CALLE Y SU ARBOLEDA
DEJA SUS HOJAS AL VIENTO,

Y EL CAMPO SABE AROMA
A MURTAS Y PIÑONES,
LA NIEBLA SE HACE DUEÑA
DE NOCHE Y SUS MAÑANAS,
ENTONCES CUANDO ASOMA
EL SOL EN LA CIUDAD,
CONTEMPLAMO LA BELLEZA
QUE NOS DA EL HACEDOR.


MAYO 2006

No comprendo


No Comprendo

Llevo la mitad del recorrido
Voy regresando al nido,
¡Mi compañero amante
cuantos días sin verlo!
¿Mi otra niña,
la mitad?

Mi padre mis hermanos
Todos siempre me esperan,
Soy un verso ambulante,
Una cardo viajero
Y soy la amiga sombra.

No comprendo mi vida
No soy de ningún lado.
Tengo edad y no tengo.
Mi vida es torbellino
enredado arabesco.
Es encontrarse dos veces
en un punto infinito.

Amanecer sonriendo.
Sentir henchida el alma
Sólo, por estar viva,
Es fundirse en abrazo
de un amor verdadero,
es nacer cien mil veces
Para seguir amando.

Y rezar confundida
Piadosa letanía.
¿ Puedo pedir perdón
por estos desvaríos
que las leyes no hicieron?

Señor tú me conoces
Si tú por amor mueres.

Recordando


Recordando

Sueño de mi vida
lo vivo en este instante,
aferrada a mi piel
necesito besarte.

Mis días son más bellas
mis noches son reales
En esta noche hermosa
Plenilunio serena
te soñé tantas veces.

Cuando la aurora llegue
A tocar a la puerta,
diremos que le diga
al amanecer que pase.

Que nos vea felices,
Los dos enamorados.
Pródigos en caricias,
fundido alma y cuerpo.
¡Ves, que no es imposible
que se junte a lo lejos,
la aurora y el crepúsculo
el rocío y la tierra!.

Devenir

Devenir

Cuando más me alejo
Más me acerco…
Y de vuelta,
me acerco a mis desvelos.
Es mi vida,
Un puzzle indescifrable,
Una ciénaga,
o un altísimo alabastro.
Si me acerco a algún punto,
es por amor,
Y a la vuelta me alejo
Para amar…