Homenaje a la maestra
del Liceo nocturno
Eres la maestra de la escuela mía,
Y Dios te ha ungido de virtud tremenda,
Robas a la noche, tu propio descanso
Para regalar de cultura plena,
Para aquel alumno que espera saber.
Nada te amilana, ni el frío ni el viento,
Y la densa niebla esconde tu pena,
La prisa te apremia “Tengo que enseñar”
Cambias la enseñanza, por calor de hogar,
Dejas en su cama al hijo que amas
Para dirigirte al aula a enseñar.
Pon en lo que enseñas, la clara verdad,
Y nos das tu nombre como blanca flama,
Dentro de las mentes, de tus educando
Que admiran tu esfuerzo, por dejar de
Lado, tu tiempo, tu hogar.
Eres la maestra, la del bello nombre,
Que llevo prendida en mi corazón,
También eres hija, esposa y mamá
Eres la ternura y celebridad.
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