Guardaré luciérnagas para los inviernos
Madre, ya que no puedo bajarte las estrellas,
las tendré para tí los próximos inviernos,
danzarán las lucecitas tiernas de las noches de estíos.
Cuando en mi lejana infancia,
esperábamos con ansias que llegara la noche
seguíamos las rondas de las luces de ensueño.
Desde ahora tendrás en todos los inviernos,
las silentes luciérnagas de las noches del sur
Enero 2008
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