Murió la mamá.
Comenzaban a florecer los aromos, cuando se apoderó de mí el dolor
Y supe lo que fue la oración en el huerto, y sentir las punzantes espinas,
Coronar mi cabeza, candentes saetas, atravesar mi pecho desgarrándolo,
Y un miedo atroz, pavoroso, el cual no puedo describir.
Subí al Golgota y tomé mi cruz, como la Verónica enjugué el rostro amado
de mi madre en la agonía, la muerte en la Cruz la viví paso a paso, me aferré al madero,
Y bendije tu nombre Jesús el nazareno, dame un dolor sereno rogué: Tú viniste a buscar,
al lirio de mis sueños, la razón de mi ser. Mi madre idolatrada, la amiga.
Ella esculpió
mi temple de sol, aire y amor. ¡Madre mía, yo te quiero en las cuentas del rosario,
en María y en Jesús!.
Jueves, 6 de Agosto 1992.
Entre el follaje exhuberante de los bosques fríos y centenarios del sur de Chile, nace este blog. En él, radica, mi propia alquimia inspirada de poemas y cuentos, es el amasijo de los atarcederes y crepúsculos en un pueblo, que me vio en mi niñez, abrazada a las faldas de mi mamá, disfrutar la espera de las apariciones tímidas y de luz pálida de las luciérnagas.
martes, 14 de septiembre de 2010
A mis niñas
A mis niñas
¡Que solo hemos quedados!
Del nido ya volaron
Dos golondrinas nerviosas.
Aquel día en el altar
Cuando dijimos que sí,
Entonces Cristo nos dijo:
Beban del cáliz bendito
Que yo los tendré presente.
Pasaron ya muchos años,
El matrimonio no es fácil,
El holocausto es el precio
Que se paga por amar.
Hoy me lleno de congoja,
Mi llanto es largo y febril,
El corazón se me aprieta,
Recién vengo a comprender
Lo que significa el cáliz.
En la mesa están vacíos
Los dos puestos de mis niñas,
En la noche no regresan
A contarles a mamá
Los ajetreos del día.
¡Tú sufres igual que yo!
En la mañana me dices:
Ven, tómate de mi mano
Iremos a la alameda,
Y los dos, que sin hablarnos,
Sabemos que nos queremos.
Más allá nos detenemos,
Y nos damos un abrazo
Acompañado de un beso.
Pasaron unos obreros,
Y burlones nos dijeron,
¿Son amantes? ¡tan temprano!
Sí, es que hoy está out,
El besarse con la esposa,
Tiene emoción, un amante,
Ese que” Huele a peligro”
Que busca la desunión.
No necesito un amante,
En el altar lo afirmé,
Quiero mi alma cristalina,
Quiero mi conciencia en paz.
Por la noche me transformo
En una alumna cualquiera,
Me enciendes la luz de calle,
Y me esperas impaciente.
Yo, por saludo te digo,
¡Hoy supe lo que es axón
y nos leímos un cuento,
también lo que es ecuación,
¡ah, también la zona abismal!
Con tu mirada serena,
Me dices, es tiempo de la oración,
Rezaremos por las niñas,
Que Cristo, las tenga a bien.
¡Que solo hemos quedados!
Del nido ya volaron
Dos golondrinas nerviosas.
Aquel día en el altar
Cuando dijimos que sí,
Entonces Cristo nos dijo:
Beban del cáliz bendito
Que yo los tendré presente.
Pasaron ya muchos años,
El matrimonio no es fácil,
El holocausto es el precio
Que se paga por amar.
Hoy me lleno de congoja,
Mi llanto es largo y febril,
El corazón se me aprieta,
Recién vengo a comprender
Lo que significa el cáliz.
En la mesa están vacíos
Los dos puestos de mis niñas,
En la noche no regresan
A contarles a mamá
Los ajetreos del día.
¡Tú sufres igual que yo!
En la mañana me dices:
Ven, tómate de mi mano
Iremos a la alameda,
Y los dos, que sin hablarnos,
Sabemos que nos queremos.
Más allá nos detenemos,
Y nos damos un abrazo
Acompañado de un beso.
Pasaron unos obreros,
Y burlones nos dijeron,
¿Son amantes? ¡tan temprano!
Sí, es que hoy está out,
El besarse con la esposa,
Tiene emoción, un amante,
Ese que” Huele a peligro”
Que busca la desunión.
No necesito un amante,
En el altar lo afirmé,
Quiero mi alma cristalina,
Quiero mi conciencia en paz.
Por la noche me transformo
En una alumna cualquiera,
Me enciendes la luz de calle,
Y me esperas impaciente.
Yo, por saludo te digo,
¡Hoy supe lo que es axón
y nos leímos un cuento,
también lo que es ecuación,
¡ah, también la zona abismal!
Con tu mirada serena,
Me dices, es tiempo de la oración,
Rezaremos por las niñas,
Que Cristo, las tenga a bien.
Mamita Berta
MAMITA BERTA.
Hace años, un 6 de Agosto. Se fue de esta vida,
Tanto te quiero que mejor no pienso.
Estás en todo mi ser.
Mamita, aquí los aromos son más tardíos
para florecer. Y tus nietas, mis hijas, son grandes
En el extenso sentido de la palabra.
Mamita Berta, cuando estuviste
en cama para no levantarte más,
lloré mucho, con todo el corazón,
Con una pena indescriptible, inclinada
sobre tu pecho, no sé de donde sacaste
fuerzas, y apoyaste tu mano,
sobre mi cabeza, ¿Cómo pudo ser
ese gesto, si estabas en agonía?,
Tal vez, la misericordia de Dios,
es tan inmensa, que permitió
un último contacto de amor de madre a hija.
Mamita, yo no escribo poemas,
A mi madre muerta.
Si no, como si estuvieras presente, viviendo conmigo
¡Estás Viva! Te saludo, te acompaño, te cuido,
te cuento mis cosas, y me aconsejas,
Eres linda y calladita, la luz de la mañana,
y el sereno crepúsculo.
eres mi vida, con toda la paciencia,
Y con todo el perdón.
Hace años, un 6 de Agosto. Se fue de esta vida,
Tanto te quiero que mejor no pienso.
Estás en todo mi ser.
Mamita, aquí los aromos son más tardíos
para florecer. Y tus nietas, mis hijas, son grandes
En el extenso sentido de la palabra.
Mamita Berta, cuando estuviste
en cama para no levantarte más,
lloré mucho, con todo el corazón,
Con una pena indescriptible, inclinada
sobre tu pecho, no sé de donde sacaste
fuerzas, y apoyaste tu mano,
sobre mi cabeza, ¿Cómo pudo ser
ese gesto, si estabas en agonía?,
Tal vez, la misericordia de Dios,
es tan inmensa, que permitió
un último contacto de amor de madre a hija.
Mamita, yo no escribo poemas,
A mi madre muerta.
Si no, como si estuvieras presente, viviendo conmigo
¡Estás Viva! Te saludo, te acompaño, te cuido,
te cuento mis cosas, y me aconsejas,
Eres linda y calladita, la luz de la mañana,
y el sereno crepúsculo.
eres mi vida, con toda la paciencia,
Y con todo el perdón.
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Dios.,
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mamita Berta
Padre
PADRE.
Padre, vengo de donde viviste,
Noble árbol, vencido por el tiempo.
Dirás cuando me veas,
-¿Usted quién es?
Pobre viejo,
amuño el alma para no llorar.
Te diré que el almuerzo,
Está caliente, que no sales al sol,
Que no te afeitas, que me duelen
Tus años, padre roble.
¿Dónde quedan las mieses,
que otrora pusiste en el hogar?
No retoza la savia por tus venas,
Te vence aun más la soledad.
Ayer fuiste fuerte roble,
y el triste espino, envidio tu temple.
Muchas veces en tus ramas,
Se posó el negro tordo cantor,
Y tú, imitando su trino, le cantabas al amor.
Cuando niña, caminaba de tu mano,
Por los campos de Mantahue,
Y bebí todo el verde, que surgía alrededor.
¡Que puedo contarte padre!
Que los campos de tu tierra están más verdes,
Que el longuino le pasó
el látigo al sol.
Que el trumao ha ensuciado mi vestido,
Que el trigal se descompuso,
Por esta lluvia estival.
Padre anciano roble, el día que tale
el hacha del Hacedor, Él pondrá para tu pena,
Un bálsamo para el dolor, mientras para ti diga,
una piadosa oración.
Si pudiera hacer un trueque, y cambiar
años por ti, para que no preguntes,
-¿Usted quién es? ¿Por qué olvidas a tu niña?,
esa que hacia diabluras y había que castigar.
Entonces yo te decía, ¡Un chinco primero papi!
Y el roble se hacia humano, amuñaba el corazón,
Y gemías de contento, ser padre es un don de Dios.
Padre, vengo de donde viviste,
Noble árbol, vencido por el tiempo.
Dirás cuando me veas,
-¿Usted quién es?
Pobre viejo,
amuño el alma para no llorar.
Te diré que el almuerzo,
Está caliente, que no sales al sol,
Que no te afeitas, que me duelen
Tus años, padre roble.
¿Dónde quedan las mieses,
que otrora pusiste en el hogar?
No retoza la savia por tus venas,
Te vence aun más la soledad.
Ayer fuiste fuerte roble,
y el triste espino, envidio tu temple.
Muchas veces en tus ramas,
Se posó el negro tordo cantor,
Y tú, imitando su trino, le cantabas al amor.
Cuando niña, caminaba de tu mano,
Por los campos de Mantahue,
Y bebí todo el verde, que surgía alrededor.
¡Que puedo contarte padre!
Que los campos de tu tierra están más verdes,
Que el longuino le pasó
el látigo al sol.
Que el trumao ha ensuciado mi vestido,
Que el trigal se descompuso,
Por esta lluvia estival.
Padre anciano roble, el día que tale
el hacha del Hacedor, Él pondrá para tu pena,
Un bálsamo para el dolor, mientras para ti diga,
una piadosa oración.
Si pudiera hacer un trueque, y cambiar
años por ti, para que no preguntes,
-¿Usted quién es? ¿Por qué olvidas a tu niña?,
esa que hacia diabluras y había que castigar.
Entonces yo te decía, ¡Un chinco primero papi!
Y el roble se hacia humano, amuñaba el corazón,
Y gemías de contento, ser padre es un don de Dios.
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viejo roble
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