Murió la mamá.
Comenzaban a florecer los aromos, cuando se apoderó de mí el dolor
Y supe lo que fue la oración en el huerto, y sentir las punzantes espinas,
Coronar mi cabeza, candentes saetas, atravesar mi pecho desgarrándolo,
Y un miedo atroz, pavoroso, el cual no puedo describir.
Subí al Golgota y tomé mi cruz, como la Verónica enjugué el rostro amado
de mi madre en la agonía, la muerte en la Cruz la viví paso a paso, me aferré al madero,
Y bendije tu nombre Jesús el nazareno, dame un dolor sereno rogué: Tú viniste a buscar,
al lirio de mis sueños, la razón de mi ser. Mi madre idolatrada, la amiga.
Ella esculpió
mi temple de sol, aire y amor. ¡Madre mía, yo te quiero en las cuentas del rosario,
en María y en Jesús!.
Jueves, 6 de Agosto 1992.
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