martes, 14 de septiembre de 2010

A mis niñas

A mis niñas

¡Que solo hemos quedados!
Del nido ya volaron
Dos golondrinas nerviosas.
Aquel día en el altar
Cuando dijimos que sí,
Entonces Cristo nos dijo:
Beban del cáliz bendito
Que yo los tendré presente.

Pasaron ya muchos años,
El matrimonio no es fácil,
El holocausto es el precio
Que se paga por amar.

Hoy me lleno de congoja,
Mi llanto es largo y febril,
El corazón se me aprieta,
Recién vengo a comprender
Lo que significa el cáliz.

En la mesa están vacíos
Los dos puestos de mis niñas,
En la noche no regresan
A contarles a mamá
Los ajetreos del día.
¡Tú sufres igual que yo!

En la mañana me dices:
Ven, tómate de mi mano
Iremos a la alameda,
Y los dos, que sin hablarnos,
Sabemos que nos queremos.

Más allá nos detenemos,
Y nos damos un abrazo
Acompañado de un beso.
Pasaron unos obreros,
Y burlones nos dijeron,
¿Son amantes? ¡tan temprano!
Sí, es que hoy está out,
El besarse con la esposa,
Tiene emoción, un amante,
Ese que” Huele a peligro”
Que busca la desunión.

No necesito un amante,
En el altar lo afirmé,
Quiero mi alma cristalina,
Quiero mi conciencia en paz.

Por la noche me transformo
En una alumna cualquiera,
Me enciendes la luz de calle,
Y me esperas impaciente.

Yo, por saludo te digo,
¡Hoy supe lo que es axón
y nos leímos un cuento,
también lo que es ecuación,
¡ah, también la zona abismal!

Con tu mirada serena,
Me dices, es tiempo de la oración,
Rezaremos por las niñas,
Que Cristo, las tenga a bien.

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