¿Porqué tuve que volver ?
Nací en una primavera,
Mi madre, la araucanía, un día, me dejó ir.
Me voy feliz madre mía, Soy joven quiero vivir.
Ella colocó en mi frente un sello, la Santa Cruz.
Y sobre mis hombros puso Chamal de avellanos tiernos,
entrelazados de helechos.
En mis cabellos diademas, de luciérnagas brillantes.
Mis pies calzaron sandalias de musgos, cordón de pita.
De mis orejas colgaban zarcillos, rojos copihues,
en mi pecho, un collar de medias lunas plateadas.
Llegué a la tierra de Maule, fuí fecunda en este valle.
Amé la altura del álamo y creí en sus ojos pardos.
Coloqué en mi regazo los frutos de un nuevo valle,
uvas negras, ambarinas, Del amor de mis amores…
Un día volví a ver, A mi madre araucanía, al llegar ella me dijo:
¡Déjame como tributo dame tus preciados frutos!
Entrégame a la princesa, Después al hada madrina- Y se quedó la princesa. Se enamoró de mi madre, de su verdor de su gente,
sus volcanes y sus ríos.
Hoy tiene rondas de niños y juega a ser mamá,
sin tener leche amamanta al pequeño nachito y al diminuto Jesús.
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