miércoles, 29 de septiembre de 2010

jueves, 23 de septiembre de 2010

La Huída de las hojas

LA HUIDA DE LAS HOJAS

Desde la ventana del altillo, veo caer las hojas es su tiempo, fenece su existencia, el fuerte vendaval está anunciando el inviernos y las hojas son llevadas por el vorágine intempestivo del huracanado viento. Los colores otoñal, café-amarillo, dan luminosidad al gris del entorno estacional.
En el frio asfalto las hojas se arremolinan, y corren calle abajo asustadas, con sus bocas desdentadas ,pidiendo auxilio sus cortas patitas danzan su última carrera, doblan por el pasaje Los Cerezos, y saltan al patio de Julio, debajo del gran cerezo donde invernan las luciérnagas, ahí las hojas se detienen, se abrazan para dormir el sueño eterno.
Marina y Julio, de vez en cuando los visitos, igual que yo somos adultos mayores, estamos viviendo el éxodo de las hojas, estamos macilentos y solemos parecer niños dependiendo del árbol, o sea nuestros hijos. Mis amigos vivieron en mi pueblo natal ese lugar incrustado en el verde espesor de sus cerros, parte de nuestra historia llena de urdimbre de recuerdos lejanos. En el verano, cuando las hojas son un verde toldo protector, y las tardes apacibles, esperan el anochecer, entonces desde el Cerezo, aparecen las luciérnagas, como una caravana fosforescente centellean, en un susurro estival.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Morena Araucaria Mia

MORENA ARAUCARIA MIA


Con tu figura de ninfa
Escarpada en la ladera,
Te veo danzar al viento.

Yo de contento quisiera
Regalarte la vendimia
Allá en el valle del Maule,
Y traer desde el desierto
Las flores que no hayan visto
Tus ojos de niña buena.

Morena araucaria mía,
Entre tus trenzas colocas,
Luciérnagas del corto estío,
Y el puelche mese tu talle
Acurrucado en tus brazos.

En tu regazo de madre,
Cobijasteis al cisne
Que muere en el humeral,
Le distes piñones tiernos
Y pronto levantó el vuelo
A otras serenas aguas.

Morena araucaria mía,
Yo soy el hualle moreno
Que te contempla de lejos,
Y mandaré a la nevada
Que te regale un echarpe
Con todo mi corazón.


Temuco, Marzo 2005.

martes, 14 de septiembre de 2010

Murió la mamá

Murió la mamá.

Comenzaban a florecer los aromos, cuando se apoderó de mí el dolor
Y supe lo que fue la oración en el huerto, y sentir las punzantes espinas,
Coronar mi cabeza, candentes saetas, atravesar mi pecho desgarrándolo,
Y un miedo atroz, pavoroso, el cual no puedo describir.
Subí al Golgota y tomé mi cruz, como la Verónica enjugué el rostro amado
de mi madre en la agonía, la muerte en la Cruz la viví paso a paso, me aferré al madero,
Y bendije tu nombre Jesús el nazareno, dame un dolor sereno rogué: Tú viniste a buscar,
al lirio de mis sueños, la razón de mi ser. Mi madre idolatrada, la amiga.
Ella esculpió
mi temple de sol, aire y amor. ¡Madre mía, yo te quiero en las cuentas del rosario,
en María y en Jesús!.

Jueves, 6 de Agosto 1992.

A mis niñas

A mis niñas

¡Que solo hemos quedados!
Del nido ya volaron
Dos golondrinas nerviosas.
Aquel día en el altar
Cuando dijimos que sí,
Entonces Cristo nos dijo:
Beban del cáliz bendito
Que yo los tendré presente.

Pasaron ya muchos años,
El matrimonio no es fácil,
El holocausto es el precio
Que se paga por amar.

Hoy me lleno de congoja,
Mi llanto es largo y febril,
El corazón se me aprieta,
Recién vengo a comprender
Lo que significa el cáliz.

En la mesa están vacíos
Los dos puestos de mis niñas,
En la noche no regresan
A contarles a mamá
Los ajetreos del día.
¡Tú sufres igual que yo!

En la mañana me dices:
Ven, tómate de mi mano
Iremos a la alameda,
Y los dos, que sin hablarnos,
Sabemos que nos queremos.

Más allá nos detenemos,
Y nos damos un abrazo
Acompañado de un beso.
Pasaron unos obreros,
Y burlones nos dijeron,
¿Son amantes? ¡tan temprano!
Sí, es que hoy está out,
El besarse con la esposa,
Tiene emoción, un amante,
Ese que” Huele a peligro”
Que busca la desunión.

No necesito un amante,
En el altar lo afirmé,
Quiero mi alma cristalina,
Quiero mi conciencia en paz.

Por la noche me transformo
En una alumna cualquiera,
Me enciendes la luz de calle,
Y me esperas impaciente.

Yo, por saludo te digo,
¡Hoy supe lo que es axón
y nos leímos un cuento,
también lo que es ecuación,
¡ah, también la zona abismal!

Con tu mirada serena,
Me dices, es tiempo de la oración,
Rezaremos por las niñas,
Que Cristo, las tenga a bien.

Mamita Berta

MAMITA BERTA.

Hace años, un 6 de Agosto. Se fue de esta vida,
Tanto te quiero que mejor no pienso.
Estás en todo mi ser.
Mamita, aquí los aromos son más tardíos
para florecer. Y tus nietas, mis hijas, son grandes
En el extenso sentido de la palabra.
Mamita Berta, cuando estuviste
en cama para no levantarte más,
lloré mucho, con todo el corazón,
Con una pena indescriptible, inclinada
sobre tu pecho, no sé de donde sacaste
fuerzas, y apoyaste tu mano,
sobre mi cabeza, ¿Cómo pudo ser
ese gesto, si estabas en agonía?,
Tal vez, la misericordia de Dios,
es tan inmensa, que permitió
un último contacto de amor de madre a hija.
Mamita, yo no escribo poemas,
A mi madre muerta.
Si no, como si estuvieras presente, viviendo conmigo
¡Estás Viva! Te saludo, te acompaño, te cuido,
te cuento mis cosas, y me aconsejas,
Eres linda y calladita, la luz de la mañana,
y el sereno crepúsculo.
eres mi vida, con toda la paciencia,
Y con todo el perdón.

Padre

PADRE.

Padre, vengo de donde viviste,
Noble árbol, vencido por el tiempo.
Dirás cuando me veas,
-¿Usted quién es?
Pobre viejo,
amuño el alma para no llorar.
Te diré que el almuerzo,
Está caliente, que no sales al sol,
Que no te afeitas, que me duelen
Tus años, padre roble.

¿Dónde quedan las mieses,
que otrora pusiste en el hogar?
No retoza la savia por tus venas,
Te vence aun más la soledad.
Ayer fuiste fuerte roble,
y el triste espino, envidio tu temple.
Muchas veces en tus ramas,
Se posó el negro tordo cantor,
Y tú, imitando su trino, le cantabas al amor.

Cuando niña, caminaba de tu mano,
Por los campos de Mantahue,
Y bebí todo el verde, que surgía alrededor.
¡Que puedo contarte padre!
Que los campos de tu tierra están más verdes,
Que el longuino le pasó
el látigo al sol.
Que el trumao ha ensuciado mi vestido,
Que el trigal se descompuso,
Por esta lluvia estival.

Padre anciano roble, el día que tale
el hacha del Hacedor, Él pondrá para tu pena,
Un bálsamo para el dolor, mientras para ti diga,
una piadosa oración.

Si pudiera hacer un trueque, y cambiar
años por ti, para que no preguntes,
-¿Usted quién es? ¿Por qué olvidas a tu niña?,
esa que hacia diabluras y había que castigar.
Entonces yo te decía, ¡Un chinco primero papi!
Y el roble se hacia humano, amuñaba el corazón,
Y gemías de contento, ser padre es un don de Dios.

martes, 31 de agosto de 2010

Los 33 mineros y las golondrinas

LOS 33 MINEROS Y LAS GOLONDRINAS

Están prestas a socorrer al que sufre.
¡Hermanas golondrinas, a Copiapó, hay mineros atrapados en la mina San José!
Fueron las primeras en llegar a las profundidades, el sentido de orientación, las hizo adentrarse, por las estrechas trizaduras de la gran mole subterránea. Sus cuerpecitos se flexibilizaban para poder introducirse, después de mucho esfuerzo, llegaron donde se encontraban los 33 mineros, 32 chilenos un boliviano. Perplejos recibieron a las avecitas, ellas dijeron: “Hermanos, los venimos a acompañar hasta que sepan sus familias y el país, que están vivos”.
Las golondrinas, los regaloneaban les contaban hermosas historias y entonaban melodiosos trinos, que los mineros les pedían. Fueron sus mejores compañeras, si uno de ellos se azaraba o deprimía, sus plumitas eran potentes abanicos, sus alas batían con fuerza para darles fresco aire.
“No teman hermanos”- decían. La bondad de Dios, nuestro Padre es infinita y está con nosotros en esta situación de abandono, aquí estamos viviendo su pasión y este mismo abandono lo sintió en la Cruz, antes de expirar.
Algunos días pasaban lánguidamente, las golondrinas surcaban, el obscurecido trecho subterráneo. Sintieron el rodar de un minúsculo arroyuelo, como pudieron hicieron una cuerda entre ellas, pasaron por una fisura, y en sus piquitos les llevaban agua fresca, a ellos los sacrificados mineros.
Cuando el reloj biológico les anunciaba el sueño, las golondrinas se acurrucaban en el pecho de cada uno de ellos y sentían latir sus corazones. Se dieron cuenta, que su pecho no era de piedra y si podían dar abrigo. Eran hombres buenos… fueron 17 días que desde el exterior, no se sabía nada, las sondas se desviaban, no podían dar con el refugio. Los familiares se instalaron, en las inmediaciones de la mina, llamando al lugar “Campamento Esperanza”. 33 banderas más la del terremoto y una boliviana, en un promontorio del cerro, flameaban imperturbables.
Domingo 22 de Agosto, ese día el ministro de minería, Laurence Golborne despertó temprano a los familiares. -Hoy va hacer un día decisivo- dijo. Muy de mañana los operadores, habían escuchado golpes, estaban comunicándose. Durante el día se supo la Gran noticia, estaban vivos los 33 mineros en el refugio. Lloró Chile entero, no tenían un grupo de familias que orara por ellos, tenían un país entero, eran también nuestros padres, hermanos, hijos, etc. Que daban una alegría infinita, al saber que estaban con vida. Nuestro corazón sigue atrapado junto a ellos, pero felices y llenos de esperanzas.
Vimos el rostro de uno de los mineros, los escuchamos conversar con el ministro, y cantar la canción nacional, una gran emoción nos embargaba a todos y dábamos gracias al Altísimo por su milagroso regalo. La familia envió misivas llenas de amor, ellos emocionados leían, mientras copiosas lágrimas asomaban a sus ojos.
Las golondrinas gorjearon contentas y dijeron: “Aquí termina nuestra compañía, ya están ubicados hacia el exterior, seguirán comunicándose con ustedes, en la primera paloma que llegue, la que trae los primeros auxilios, nos iremos, no queremos ver las venas abiertas de la mina, ustedes queden tranquilos pronto los sacarán de este purgatorio, nos veremos pronto, nos encontraremos en la superficie, con sus familias, la luz, el sol, el Tabor. Dios se queda con ustedes, el los acompañará, hasta el día de la salida, estará con ustedes en el ascenso, los llevará a la Gloria Terrenal, ¡Adiós hermanos!”-Dijeron- y batiendo sus alitas, trinaron la canción del Adiós. Benditas golondrinas, las mismas que vimos en el sismo del 27 de febrero de este año, siguen bregando por la Eternidad.



Temuco, Domingo 22 de Agosto de 2010

martes, 1 de junio de 2010

GOLONDRINAS EN EL SISMO

GOLONDRINAS EN EL SISMO.


Anocheciendo llegaron a la antigua iglesia, buscaron sus aposentos. Ellas, jóvenes, se alojaban en el campanario, sus padres más abajo juntos a los escalones, estaban exhaustos, habían recorrido los extensos viñedos de Lontué, las uvas estaban casi a punto, no así los parronales más tempraneros. La bella zona maulina, radiante de colores en la época estival, sus paisajes de un color verde esperanzador, con la majestuosa cordillera de fondo. Todo esto, las golondrinas lo guardaban con deleite. Dormían placidamente, cuando un desacostumbrado rumor, que se transformó en un ruido fuerte, dio inicio a un temblor que fue subiendo de intensidad, volviéndose en terremoto 8.8 en la escala de Richter. Todo obscuro a las 3:36 de la madrugada, sorprendió a los habitantes de cuatro regiones del país, incluyendo a la región metropolitana. Ellas, las hospedadas en la iglesia San Francisco de Curicó, estaban aterradas, los padres no encontraban la salida, para reunirse con sus hijas, el ruido que hacían las campanas las ensordecieron, afirmadas contra el muro, creyendo el fin de sus vidas, pensando que sólo a ellas, las golondrinas, les estaba pasando, en un momento quiso pasar el gran sismo, por un breve instante, bajaron las hijas golondrinas y juntos a sus padres, extendieron sus alas haciendo un semicírculo volaron dentro del caos del templo, todo caía, las imágenes, los vitrales saltaban echo trizas, lo que dio un resplandor, que pudieron aprovechar las avecitas, para salir al exterior, volaron a la plazuela, se posaron en las moreras, cuantas veces saborearon sus frutos, los frondosos árboles que estaban tatuados de corazones de enamorados, cómplices de muchas citas. Los árboles eran sacudidos fuertemente por el terremoto, las golondrinas aferradas a sus ramas, el terror las paralizaba, en ese instante se desplomó la iglesia San Francisco de Curicó, el tierral era catastrófico, todo se fue al suelo, cuantas veces las golondrinas reverenciaron este templo.
Pasado el terremoto pudieron mirarse a los ojos y sentir que estaban vivas, entonces un ímpetu, se apoderó de ellas y volaron rápidamente a la villa cercana. Encontraron a la vecina en su silla de ruedas, en el corredor de su casa, estaba muerta, el sismo le arrebató el alma, entonces una de las golondrinas colocó en su pecho una ramita de moro, diciendo; Q.E.P.D. Querida madrina.
Todo en el suelo, el centro, antiguas casas de adobes, calles y calles, el edificio del diario La Prensa, fenecido, cuanta historia perdida. Las piadosas golondrinas conmovidas, buscaron un lienzo colocando esta conmovedora frase: AQUÍ YACE EL DIARIO LA PRENSA DE CURICÓ. Ellas siguieron su vuelo a la costa de ILOCA, un niño VICTOR DIAZ, les salió al encuentro: “por aquí pasaron los camiones, y no se detuvieron, ni me vieron, lo punto es que traían toda estas cosas”. Ellas lo miraron cariñosas, les gustó el buen hablamiento y siguieron su vuelo. Duao, Infiernillo, Lipimávida, TERREMOTO Y SUNAMI, ¡Qué pena DIOS MIO! La tierra y el mar, fueron los grandes verdugos de esta catástrofe. El mar, tan atrayente para los poetas, arrebató lo que dejó el terremoto, sumergiendo, tierra, casas y vidas, quizás en que zona abismal. La familia de golondrinas, llena de congojas, surcó el aire y en raudo vuelo llegaron al ÑIELOL, la Araucanía, bastante averiada. Encontraron a sus anonadadas hermanas, sus polluelos habían saltado de los nidos, los empollados huevitos rodaban por las canaletas del techo, las consolaron, invitándolas a unirse a la alada caravana, para auxiliar al hermano, los humanos, se decían, hay que sacarles las espinas del dolor, como un día lo hicimos con la corona de Cristo. Desde entonces, tenemos una misión, acompañar al que sufre, por eso llevamos este manto puesto, pronto para la oración y el recogimiento.
Se reunieron en la playa, donde la desolación era caótica. Pelluhue, desvastada, casas, solo hojarascas se mecían en el mar, muchos de los antepasados de las golondrinas, se gestaron en este lugar.
Un hombre joven escarbaba desconsolado, sus pertenencias habían desaparecido, se le acercaron; como te llamas y que haces. Soy Bruno Sandoval, y busco una herramienta, algo para sentirme útil en esta tragedia, lo ayudaron las golondrinas, escarbaron, sus piquitos eran garfios, sacaron un trapo, que por tirar se rasgó, era nuestro tricolor, embarrada, entristecida, nuestra bandera, que es la madre, que es la esposa, el hogar, la patria entera, que va oculta en nuestro propio corazón. Bruno levantó la bandera, y un oportuno fotógrafo plasmó para el país y el mundo entero esta visión, un chileno levantando nuestra bandera. Las avecillas, siguen trabajando, se les ve ayudando a colocar los impermeables de colores, a las transitorias mediaguas de nuestros hermanos damnificados…Loado sea Dios.

Temuco, Junio 01 de 2010