martes, 31 de agosto de 2010

Los 33 mineros y las golondrinas

LOS 33 MINEROS Y LAS GOLONDRINAS

Están prestas a socorrer al que sufre.
¡Hermanas golondrinas, a Copiapó, hay mineros atrapados en la mina San José!
Fueron las primeras en llegar a las profundidades, el sentido de orientación, las hizo adentrarse, por las estrechas trizaduras de la gran mole subterránea. Sus cuerpecitos se flexibilizaban para poder introducirse, después de mucho esfuerzo, llegaron donde se encontraban los 33 mineros, 32 chilenos un boliviano. Perplejos recibieron a las avecitas, ellas dijeron: “Hermanos, los venimos a acompañar hasta que sepan sus familias y el país, que están vivos”.
Las golondrinas, los regaloneaban les contaban hermosas historias y entonaban melodiosos trinos, que los mineros les pedían. Fueron sus mejores compañeras, si uno de ellos se azaraba o deprimía, sus plumitas eran potentes abanicos, sus alas batían con fuerza para darles fresco aire.
“No teman hermanos”- decían. La bondad de Dios, nuestro Padre es infinita y está con nosotros en esta situación de abandono, aquí estamos viviendo su pasión y este mismo abandono lo sintió en la Cruz, antes de expirar.
Algunos días pasaban lánguidamente, las golondrinas surcaban, el obscurecido trecho subterráneo. Sintieron el rodar de un minúsculo arroyuelo, como pudieron hicieron una cuerda entre ellas, pasaron por una fisura, y en sus piquitos les llevaban agua fresca, a ellos los sacrificados mineros.
Cuando el reloj biológico les anunciaba el sueño, las golondrinas se acurrucaban en el pecho de cada uno de ellos y sentían latir sus corazones. Se dieron cuenta, que su pecho no era de piedra y si podían dar abrigo. Eran hombres buenos… fueron 17 días que desde el exterior, no se sabía nada, las sondas se desviaban, no podían dar con el refugio. Los familiares se instalaron, en las inmediaciones de la mina, llamando al lugar “Campamento Esperanza”. 33 banderas más la del terremoto y una boliviana, en un promontorio del cerro, flameaban imperturbables.
Domingo 22 de Agosto, ese día el ministro de minería, Laurence Golborne despertó temprano a los familiares. -Hoy va hacer un día decisivo- dijo. Muy de mañana los operadores, habían escuchado golpes, estaban comunicándose. Durante el día se supo la Gran noticia, estaban vivos los 33 mineros en el refugio. Lloró Chile entero, no tenían un grupo de familias que orara por ellos, tenían un país entero, eran también nuestros padres, hermanos, hijos, etc. Que daban una alegría infinita, al saber que estaban con vida. Nuestro corazón sigue atrapado junto a ellos, pero felices y llenos de esperanzas.
Vimos el rostro de uno de los mineros, los escuchamos conversar con el ministro, y cantar la canción nacional, una gran emoción nos embargaba a todos y dábamos gracias al Altísimo por su milagroso regalo. La familia envió misivas llenas de amor, ellos emocionados leían, mientras copiosas lágrimas asomaban a sus ojos.
Las golondrinas gorjearon contentas y dijeron: “Aquí termina nuestra compañía, ya están ubicados hacia el exterior, seguirán comunicándose con ustedes, en la primera paloma que llegue, la que trae los primeros auxilios, nos iremos, no queremos ver las venas abiertas de la mina, ustedes queden tranquilos pronto los sacarán de este purgatorio, nos veremos pronto, nos encontraremos en la superficie, con sus familias, la luz, el sol, el Tabor. Dios se queda con ustedes, el los acompañará, hasta el día de la salida, estará con ustedes en el ascenso, los llevará a la Gloria Terrenal, ¡Adiós hermanos!”-Dijeron- y batiendo sus alitas, trinaron la canción del Adiós. Benditas golondrinas, las mismas que vimos en el sismo del 27 de febrero de este año, siguen bregando por la Eternidad.



Temuco, Domingo 22 de Agosto de 2010

1 comentario:

Anónimo dijo...

HERMOSO RELATO JUANITA, MUCHO AMOR, SENTIMIENTO Y RELIGIOSIDAD.HAY EN TUS ESCRITOS.. HERENCIA DE NUESTROS PADRES, DE LA MAMA TURCA,QUE ERA LA DIO SANGRE POETICA A SU HIJA.